OPINIÓN PERSONAL
Cáceres es una ciudad pequeña, conocida por la tranquilidad que se respira en ella. En esta ciudad podemos encontrar todo lo necesario para poder vivir en el día a día, ya que tiene trabajo, que es algo esencial y lugares para pasar ratos agradables y entretenidos como parques, gimnasios, piscinas, cines, centros comerciales… es decir, todo lo relacionado con el ocio y tiempo libre entre otros.
Por otro lado puedo decir que está bien comunicado con la capital de España y con casi todas las demás provincias de España, por medio de autovías y tren. Digo casi con todas las provincias, porque me parece absurdo que dos capitales de provincia como son Cáceres y Badajoz, aún no estén unidas por autovía, sino por carreteras secundarias que dejan mucho que desear. Esta capital tampoco dispone de aeropuerto, y parece ser que está en proyecto el paso del AVE.
La comunicación dentro de la ciudad también es bastante buena, ya que dispone de autobuses urbanos continuos y servicios de taxi.
Cáceres es una ciudad viva ya que los meses que van de octubre a junio (tiempo que dura el curso escolar) residen en esta ciudad los estudiantes universitarios entre otros y llenan de vida las calles y plazas de esta maravillosa ciudad.
Los alquileres de los pisos son constantes y las plazas de las residencias universitarias se agotan.
También cabe decir que en los meses restantes, esta ciudad sigue viva, pero nada que ver con los meses que dura el curso escolar.
Esta ciudad tiene un gran número de turistas durante todo el año, ya que constituye un privilegiado enclave monumental, por lo que el sector servicios está muy desarrollado.
En cuanto a comercio se refiere, puedo decir que para ser una ciudad tan grande, y a la que acuden tanta gente de compras, carece de tiendas ya que no satisfacen en todo momento las necesidades de los ciudadanos.
Además tiene los hospitales de zona (tanto públicos como privados), por lo que los viajes diarios a esta ciudad son continuos y a cualquier hora del día.
Nada más puedo decir, sino que una de las ciudades perfectas para vivir.
sábado, 10 de enero de 2009
Rutas Históricas
RUTAS HISTÓRICAS
Intramuros:
Arco de la Estrella.
Iniciamos nuestro recorrido en el acceso principal al recinto amurallado: un gran arco oblicuo del siglo XVIII, construido así sobre otro del siglo XV para facilitar el paso de carruajes. En el interior, una hornacina con la Virgen de la Estrella, remata el arco en la parte superior y da nombre al mismo.
Es el principal acceso al recinto amurallado. Fue construida por Manuel Larra Churriguera con una forma oblicua característica para permitir el acceso de carruajes a las estrechas callejas interiores. Se accede a él mediante escalinata desde la Plaza Mayor.
Palacio Episcopal.
Una calle angosta nos conduce hasta la plaza de Santa María, dejando a nuestra izquierda la fachada gótica del palacio episcopal y a la derecha la tapia del patio de la casa de Mayoralgo.
En la Plaza de Santa María, frente a la catedral, este palacio era la residencia del obispo de Coria. La construcción más antigua data del siglo XIII, siendo la fachada principal renacentista del siglo XVI y la lateral gótica del siglo XV.
Palacio de Santa María.
Constituye el centro de la parte baja de la ciudad, con la catedral como núcleo alrededor del cual se levantan gran número de palacios y casas solariegas de sobria belleza, como el palacio de los Golfines, el de la Diputación, etc.
Iglesia Concatedral de Santa María.
Bellísima iglesia románico-gótica, declarada en época reciente concatedral de la diócesis de Coria-Cáceres. Torre de silueta inconfundible con los nidos de cigüeñas que la coronan y una estatua en bronce de San Pedro de Alcántara en su base.
La concatedral de Santa María es el edificio más importante de la plaza de su mismo nombre. Se trata de una iglesia románica de transición al gótico levantada entre los siglos XV y XVI sobre otra anterior del siglo XIII.
Plaza de San Jorge.
Plaza recoleta dedicada al patrón de la ciudad que constituye la transición entre las partes baja y alta del casco urbano. En una hornacina se encuentra la estatua en bronce de San Jorge a caballo matando al dragón.
Aneja a la plaza de Santa María, esta plaza constituye un escalón intermedio entre la parte alta y la baja de la villa.
Iglesia de la Preciosa Sangre.
Iglesia barroca de planta rectangular de una sola nave. Tiene dos características torres cuadradas coronadas con nidos de cigüeñas.
Barroca del siglo XVIII, esta iglesia y el convento anejo de la Compañía de Jesús fueron construidos por esta orden religiosa unos años antes de ser expulsados de España sus miembros. Los fuertes desniveles obligan a la construcción de unas preciosas escalinatas que descienden hasta la plaza de San Jorge.
Casa de los Solís.
Nos dirigimos hacia la parte más elevada del recinto amurallado por una empinada calle escalonada y, antes de llegar a la plaza de San Mateo, nos encontramos con la bocacalle que nos lleva hasta la casa del Sol o de los Solís, gótica del siglo XV con el blasón de los Solís sobre el imponente arco de medio punto de la entrada.
Torre de Sande.
Frente a la casa del Sol nos encontramos la mole imponente de la Torre de Sande, con su impresionante matacán y sus muros cubiertos de yedra.
Es una hermosísima torre gótica del siglo XIV desmochada por orden de los Reyes Católicos como otras muchas de la villa. Es destacable su imponente matacán sustentado por nueve mensulones en contraste con la gracilidad de la ventana gótica con columna geminada de su parte inferior. En el patio de la casa se asienta un restaurante con el nombre de la torre.
Plaza de San Mateo.
El camino nos conduce hasta la plaza de San Mateo en la que encontramos, entre otros edificios reseñables, la iglesia del mismo nombre y el convento de San Pablo habitado por Hermanas Clarisas.
La iglesia de San Mateo está dotada con elementos constructivos de varios estilos al haber sido construida y remodelada a lo largo de los siglos a partir del XIV.
Torre de las Cigüeñas.
A la izquierda de la iglesia de San Mateo se encuentra el imponente palacio de los Cáceres-Ovando con su torre conocida como de las cigüeñas por su gran altura.
Excepcionalmente conserva las almenas a pesar de que los Reyes Católicos ordenaron desmochar todas las de la ciudad para terminar con las guerras internas de la nobleza cacereña. Hoy es sede del Gobierno Militar.
Plaza de las Veletas.
Aneja a la Plaza de San Mateo se encuentra la de las Veletas. Aquí se ubica la Casa de las Veletas que da cobijo al Museo Provincial y al aljibe árabe del siglo XII de visita obligada.
La edificación principal de la plaza es el palacio del siglo XVI construido sobre ruinas de una fortificación árabe en el punto más elevado de la ciudad. Conserva un aljibe excavado en la roca, segundo a nivel mundial en tamaño tras el de Estambul. Merece la pena visitar el museo y el aljibe.
Palacio de los Golfines de Arriba.
Retornamos hasta la plaza de San Mateo para tomar la calle Condes en dirección hasta el palacio de los Golfines de Arriba, de impresionantes dimensiones, ocupado en la actualidad por un restaurante.
Se trata de una construcción del siglo XV con reformas posteriores.
Casa Mudéjar.
Giramos a la derecha y bajamos por la cuesta de Aldana en dirección Norte para llegar de nuevo a la plaza de Santa María; en el camino nos encontramos con una sencilla casa de estilo mudéjar toledano que ha permanecido de forma excepcional en un entorno en el que la nobleza colindante impuso criterios arquitectónicos muy diferentes al suyo.
La presencia de esta casa dentro del recinto amurallado es excepcional puesto que, en la época de esplendor de la ciudad, la nobleza desplazó extramuros al vulgo y construyó enormes palacios donde hubiera casas humildes.
Casa del Mono.
En el descenso de la cuesta de Aldana nos encontramos varias casas solariegas en un enclave abrupto con las calles escalonadas y las casas levantadas sobre la roca del suelo. Se trata de un rincón muy pintoresco.
El final de la cuesta de Aldana nos conduce directamente a la plaza de Santa María, donde termina este circuito que ha transcurrido por el núcleo central del recinto amurallado de la ciudad.
La longitud del recorrido es de aproximadamente 800 metros y puede realizarse en 1 hora sin tener en cuenta los tiempos de visita a museos, iglesias y palacios.
Extramuros:
Arco de Santa Ana.
En esta ruta, comenzamos el recorrido extramuros, desde la plaza de San Juan dirigiéndonos hacia la plaza de las Piñuelas y, girando a derecha, acceder bajo un arco abovedado de ladrillos hasta lo que fue un postigo y hoy es el arco de Santa Ana.
Se trata de un postigo lateral de la muralla convertida en puerta de acceso y, en el siglo XVIII, llevado al estado en el que se conserva. Intramuros, sobre el arco, una hornacina contiene la imagen de Santa Ana.
Adarve de Santa Ana.
Una vez en el interior del recinto, giramos hacia abajo por el precioso Adarve de Santa Ana hasta llegar al Arco de la Estrella en el que se inició la Ruta intramuros.
Los adarves recorren la muralla intramuros permitiendo su circunvalación. Desde los palacios establecidos frente a las torres albarranas proyectadas al exterior surgían pasarelas de acceso a las mismas en forma de arco para salvar el adarve. Hoy en día se conservan algunos como el que surge del palacio de la Generala hasta la torre almohade del siglo XII llamada del Horno.
Palacio de Moctezuma.
Superado el Arco de la Estrella, el adarve termina con la mole impresionante del palacio de Moctezuma, que ocupa el vértice norte del recinto amurallado.
Este palacio del siglo XVI y estilo renacentista edificado sobre una antigua casa del siglo XIV fue remodelado por un descendiente de Isabel de Moctezuma, hija del último emperador azteca, de quien recibe el nombre.
Palacio de Carvajal.
Desde el palacio de Moctezuma nos dirigimos por una calleja de las traseras del palacio Episcopal hasta llegar nuevamente a la plaza de Santa María y, una vez allí, girar a la izquierda para encontrarnos con el precioso palacio de Carvajal, sede actualmente del Patronato de Turismo y Artesanía de la Diputación de Cáceres.
Fantástico palacio gótico del siglo XV con un espléndido arco de impresionantes dovelas y un bonito balcón de esquina. Por la calle de la Amargura, trasera a la catedral, se puede ver su torre redonda de la primera época de la reconquista de la ciudad.
Arco del Cristo.
Siguiendo hacia abajo la calle de la Amargura, en dirección Este llegamos nuevamente a la muralla y tomando dirección Sur por el Adarve del Cristo hasta encontrarnos con la puerta más antigua conservada en la muralla: el arco del Cristo fechado en el siglo I y de origen romano, construido en sillares de granito.
Vestigio de la que fuera colonia romana Norba Caesarina, este arco recibe su nombre del Cristo ubicado en una hornacina sobre él.
Ermita de San Antonio.
Continuando por el adarve en dirección sur, nos encontramos con una minúscula iglesia del siglo XV adosada intramuros a la muralla.
Nos encontramos en pleno barrio judío, en una zona de estrechas y empinadas callejuelas donde vivieron hasta su expulsión los judíos cacereños. La ermita actual se edificó sobre la antigua sinagoga.
Rincón de la Monja.
Tomamos la calle del Rincón de la Monja, todavía en la judería, para acercarnos a las escalinatas que dan acceso a la plaza de las Veletas.
Esta angosta y empinada calleja nos conduce hasta la casa de los Caballos, sede del actual Museo de Arte Contemporáneo anejo al Museo de las Veletas. El fuerte desnivel se salva con escalinatas que conducen directamente a la plaza de las Veletas, por donde ya pasamos en la Ruta intramuros.
Parador de Turismo.
Desde la Plaza de las Veletas nos dirigimos hasta la de San Mateo y, una vez allí, tomamos la calle Ancha dejando a nuestro alrededor imponentes palacios y casa solariegas hasta encontrarnos con el palacio del Comendador de Alcuéscar, hoy Parador Nacional de Turismo.
Inmenso palacio del siglo XIV que ha sufrido diversas remodelaciones conservando la torre como elemento más antiguo.
Hospital de los Caballeros.
El final de la calle Ancha nos conduce directamente hasta lo que fue la puerta de Mérida con la muralla integrada en los edificios colindantes. A la izquierda dejamos la casa de los Pereros y a la derecha, adarve adelante, encontramos el que fuera Hospital de los Caballeros.
Hermoso rincón en el adarve sur de la villa construido en el siglo XVII en estilo gótico para su uso como hospital, aunque se convirtió en poco tiempo en vivienda particular.
Siguiendo por el adarve de Mérida, tomaremos de nuevo dirección norte por el adarve de P. Rosalío y volveremos a encontrar el arco de Santa Ana donde empezó y termina este circuito que hemos dado en llamar Ruta extramuros y que ha transcurrido por la periferia del recinto amurallado de la ciudad.
La longitud del recorrido es de aproximadamente 1.500 metros y puede realizarse en 2 horas sin tener en cuenta los tiempos de visita a museos, iglesias y palacios.
Referencias bibliográficas:
o www.turiex.com
o www.Turismo.ayto-caceres.es
o www.inedito.com/caceres
o www.caceresjoven.com
o www.hispaniarural.com
Intramuros:
Arco de la Estrella.
Iniciamos nuestro recorrido en el acceso principal al recinto amurallado: un gran arco oblicuo del siglo XVIII, construido así sobre otro del siglo XV para facilitar el paso de carruajes. En el interior, una hornacina con la Virgen de la Estrella, remata el arco en la parte superior y da nombre al mismo.
Es el principal acceso al recinto amurallado. Fue construida por Manuel Larra Churriguera con una forma oblicua característica para permitir el acceso de carruajes a las estrechas callejas interiores. Se accede a él mediante escalinata desde la Plaza Mayor.
Palacio Episcopal.
Una calle angosta nos conduce hasta la plaza de Santa María, dejando a nuestra izquierda la fachada gótica del palacio episcopal y a la derecha la tapia del patio de la casa de Mayoralgo.
En la Plaza de Santa María, frente a la catedral, este palacio era la residencia del obispo de Coria. La construcción más antigua data del siglo XIII, siendo la fachada principal renacentista del siglo XVI y la lateral gótica del siglo XV.
Palacio de Santa María.
Constituye el centro de la parte baja de la ciudad, con la catedral como núcleo alrededor del cual se levantan gran número de palacios y casas solariegas de sobria belleza, como el palacio de los Golfines, el de la Diputación, etc.
Iglesia Concatedral de Santa María.
Bellísima iglesia románico-gótica, declarada en época reciente concatedral de la diócesis de Coria-Cáceres. Torre de silueta inconfundible con los nidos de cigüeñas que la coronan y una estatua en bronce de San Pedro de Alcántara en su base.
La concatedral de Santa María es el edificio más importante de la plaza de su mismo nombre. Se trata de una iglesia románica de transición al gótico levantada entre los siglos XV y XVI sobre otra anterior del siglo XIII.
Plaza de San Jorge.
Plaza recoleta dedicada al patrón de la ciudad que constituye la transición entre las partes baja y alta del casco urbano. En una hornacina se encuentra la estatua en bronce de San Jorge a caballo matando al dragón.
Aneja a la plaza de Santa María, esta plaza constituye un escalón intermedio entre la parte alta y la baja de la villa.
Iglesia de la Preciosa Sangre.
Iglesia barroca de planta rectangular de una sola nave. Tiene dos características torres cuadradas coronadas con nidos de cigüeñas.
Barroca del siglo XVIII, esta iglesia y el convento anejo de la Compañía de Jesús fueron construidos por esta orden religiosa unos años antes de ser expulsados de España sus miembros. Los fuertes desniveles obligan a la construcción de unas preciosas escalinatas que descienden hasta la plaza de San Jorge.
Casa de los Solís.
Nos dirigimos hacia la parte más elevada del recinto amurallado por una empinada calle escalonada y, antes de llegar a la plaza de San Mateo, nos encontramos con la bocacalle que nos lleva hasta la casa del Sol o de los Solís, gótica del siglo XV con el blasón de los Solís sobre el imponente arco de medio punto de la entrada.
Torre de Sande.
Frente a la casa del Sol nos encontramos la mole imponente de la Torre de Sande, con su impresionante matacán y sus muros cubiertos de yedra.
Es una hermosísima torre gótica del siglo XIV desmochada por orden de los Reyes Católicos como otras muchas de la villa. Es destacable su imponente matacán sustentado por nueve mensulones en contraste con la gracilidad de la ventana gótica con columna geminada de su parte inferior. En el patio de la casa se asienta un restaurante con el nombre de la torre.
Plaza de San Mateo.
El camino nos conduce hasta la plaza de San Mateo en la que encontramos, entre otros edificios reseñables, la iglesia del mismo nombre y el convento de San Pablo habitado por Hermanas Clarisas.
La iglesia de San Mateo está dotada con elementos constructivos de varios estilos al haber sido construida y remodelada a lo largo de los siglos a partir del XIV.
Torre de las Cigüeñas.
A la izquierda de la iglesia de San Mateo se encuentra el imponente palacio de los Cáceres-Ovando con su torre conocida como de las cigüeñas por su gran altura.
Excepcionalmente conserva las almenas a pesar de que los Reyes Católicos ordenaron desmochar todas las de la ciudad para terminar con las guerras internas de la nobleza cacereña. Hoy es sede del Gobierno Militar.
Plaza de las Veletas.
Aneja a la Plaza de San Mateo se encuentra la de las Veletas. Aquí se ubica la Casa de las Veletas que da cobijo al Museo Provincial y al aljibe árabe del siglo XII de visita obligada.
La edificación principal de la plaza es el palacio del siglo XVI construido sobre ruinas de una fortificación árabe en el punto más elevado de la ciudad. Conserva un aljibe excavado en la roca, segundo a nivel mundial en tamaño tras el de Estambul. Merece la pena visitar el museo y el aljibe.
Palacio de los Golfines de Arriba.
Retornamos hasta la plaza de San Mateo para tomar la calle Condes en dirección hasta el palacio de los Golfines de Arriba, de impresionantes dimensiones, ocupado en la actualidad por un restaurante.
Se trata de una construcción del siglo XV con reformas posteriores.
Casa Mudéjar.
Giramos a la derecha y bajamos por la cuesta de Aldana en dirección Norte para llegar de nuevo a la plaza de Santa María; en el camino nos encontramos con una sencilla casa de estilo mudéjar toledano que ha permanecido de forma excepcional en un entorno en el que la nobleza colindante impuso criterios arquitectónicos muy diferentes al suyo.
La presencia de esta casa dentro del recinto amurallado es excepcional puesto que, en la época de esplendor de la ciudad, la nobleza desplazó extramuros al vulgo y construyó enormes palacios donde hubiera casas humildes.
Casa del Mono.
En el descenso de la cuesta de Aldana nos encontramos varias casas solariegas en un enclave abrupto con las calles escalonadas y las casas levantadas sobre la roca del suelo. Se trata de un rincón muy pintoresco.
El final de la cuesta de Aldana nos conduce directamente a la plaza de Santa María, donde termina este circuito que ha transcurrido por el núcleo central del recinto amurallado de la ciudad.
La longitud del recorrido es de aproximadamente 800 metros y puede realizarse en 1 hora sin tener en cuenta los tiempos de visita a museos, iglesias y palacios.
Extramuros:
Arco de Santa Ana.
En esta ruta, comenzamos el recorrido extramuros, desde la plaza de San Juan dirigiéndonos hacia la plaza de las Piñuelas y, girando a derecha, acceder bajo un arco abovedado de ladrillos hasta lo que fue un postigo y hoy es el arco de Santa Ana.
Se trata de un postigo lateral de la muralla convertida en puerta de acceso y, en el siglo XVIII, llevado al estado en el que se conserva. Intramuros, sobre el arco, una hornacina contiene la imagen de Santa Ana.
Adarve de Santa Ana.
Una vez en el interior del recinto, giramos hacia abajo por el precioso Adarve de Santa Ana hasta llegar al Arco de la Estrella en el que se inició la Ruta intramuros.
Los adarves recorren la muralla intramuros permitiendo su circunvalación. Desde los palacios establecidos frente a las torres albarranas proyectadas al exterior surgían pasarelas de acceso a las mismas en forma de arco para salvar el adarve. Hoy en día se conservan algunos como el que surge del palacio de la Generala hasta la torre almohade del siglo XII llamada del Horno.
Palacio de Moctezuma.
Superado el Arco de la Estrella, el adarve termina con la mole impresionante del palacio de Moctezuma, que ocupa el vértice norte del recinto amurallado.
Este palacio del siglo XVI y estilo renacentista edificado sobre una antigua casa del siglo XIV fue remodelado por un descendiente de Isabel de Moctezuma, hija del último emperador azteca, de quien recibe el nombre.
Palacio de Carvajal.
Desde el palacio de Moctezuma nos dirigimos por una calleja de las traseras del palacio Episcopal hasta llegar nuevamente a la plaza de Santa María y, una vez allí, girar a la izquierda para encontrarnos con el precioso palacio de Carvajal, sede actualmente del Patronato de Turismo y Artesanía de la Diputación de Cáceres.
Fantástico palacio gótico del siglo XV con un espléndido arco de impresionantes dovelas y un bonito balcón de esquina. Por la calle de la Amargura, trasera a la catedral, se puede ver su torre redonda de la primera época de la reconquista de la ciudad.
Arco del Cristo.
Siguiendo hacia abajo la calle de la Amargura, en dirección Este llegamos nuevamente a la muralla y tomando dirección Sur por el Adarve del Cristo hasta encontrarnos con la puerta más antigua conservada en la muralla: el arco del Cristo fechado en el siglo I y de origen romano, construido en sillares de granito.
Vestigio de la que fuera colonia romana Norba Caesarina, este arco recibe su nombre del Cristo ubicado en una hornacina sobre él.
Ermita de San Antonio.
Continuando por el adarve en dirección sur, nos encontramos con una minúscula iglesia del siglo XV adosada intramuros a la muralla.
Nos encontramos en pleno barrio judío, en una zona de estrechas y empinadas callejuelas donde vivieron hasta su expulsión los judíos cacereños. La ermita actual se edificó sobre la antigua sinagoga.
Rincón de la Monja.
Tomamos la calle del Rincón de la Monja, todavía en la judería, para acercarnos a las escalinatas que dan acceso a la plaza de las Veletas.
Esta angosta y empinada calleja nos conduce hasta la casa de los Caballos, sede del actual Museo de Arte Contemporáneo anejo al Museo de las Veletas. El fuerte desnivel se salva con escalinatas que conducen directamente a la plaza de las Veletas, por donde ya pasamos en la Ruta intramuros.
Parador de Turismo.
Desde la Plaza de las Veletas nos dirigimos hasta la de San Mateo y, una vez allí, tomamos la calle Ancha dejando a nuestro alrededor imponentes palacios y casa solariegas hasta encontrarnos con el palacio del Comendador de Alcuéscar, hoy Parador Nacional de Turismo.
Inmenso palacio del siglo XIV que ha sufrido diversas remodelaciones conservando la torre como elemento más antiguo.
Hospital de los Caballeros.
El final de la calle Ancha nos conduce directamente hasta lo que fue la puerta de Mérida con la muralla integrada en los edificios colindantes. A la izquierda dejamos la casa de los Pereros y a la derecha, adarve adelante, encontramos el que fuera Hospital de los Caballeros.
Hermoso rincón en el adarve sur de la villa construido en el siglo XVII en estilo gótico para su uso como hospital, aunque se convirtió en poco tiempo en vivienda particular.
Siguiendo por el adarve de Mérida, tomaremos de nuevo dirección norte por el adarve de P. Rosalío y volveremos a encontrar el arco de Santa Ana donde empezó y termina este circuito que hemos dado en llamar Ruta extramuros y que ha transcurrido por la periferia del recinto amurallado de la ciudad.
La longitud del recorrido es de aproximadamente 1.500 metros y puede realizarse en 2 horas sin tener en cuenta los tiempos de visita a museos, iglesias y palacios.
Referencias bibliográficas:
o www.turiex.com
o www.Turismo.ayto-caceres.es
o www.inedito.com/caceres
o www.caceresjoven.com
o www.hispaniarural.com
Gastronomía
GASTRONOMÍA
En cada región, lo que sus habitantes comen está relacionado por una parte con el tipo de actividades que realizan y los ingresos que ellas les proporcionan y por otra con el clima y los hábitos heredados de sus antecesores.
Podemos decir que hay una cocina culta, fundamentalmente la que se hacía en los conventos y en las casas de la nobleza y otra popular en la que la gente sencilla y de pocos recursos económicas cocinaba “lo que encontraba en el campo” o los productos de animales a los que criaba.
El pescado, de río.
El pescado también está presente en los fogones cacereños. En esta provincia existen numerosas formas de preparar el bacalao, pero también se puede optar por el pescado de río: las truchas del Jerte, o las tencas. Las tencas fritas son clásicas en la cocina cacereña. En cualquier caso, también hay recetas originalísimas de la gastronomía extremeña que tienen su origen en los tiempos en los que anguilas y lampreas remontaban los ríos, y que hoy se siguen usando con otros pescados.
El embutido.
Son excelentes las chacinas y las salazones del cerdo ibérico. Algunos productos que pueden saborearse son el salchichón, el chorizo blanco, la morcilla fresca... pero por encima de todo el jamón, el jamón de pata negra de Montánchez y Piornal. Un auténtico placer para los sentidos. Un placer que se hace aún mayor si estos productos se consumen acompañados de vinos de Pitarra; caldos cacereños que todavía se elaboran de forma tradicional.
El queso.
De todos los quesos españoles, el más original, el que tiene más personalidad, el que se ha convertido en un símbolo de calidad, es la Torta del Casar, que se hace con la leche de oveja y que, en un proceso de fermentación especial, produce una auténtica exquisitez, suave, sabrosa, y con tal sabor y aromas, que nunca se puede olvidar.
La repostería.
Dentro del capítulo dedicado a los dulces, en Cáceres podemos encontrarnos con una gran variedad de los mismos. Desde dulces de cuchara como los huevecillos, hasta productos de repostería clásica. Bizcochos, perrunillas, repápalos, bollos de chicharrones o monuméntelas de Alcántara son algunas de las exquisiteces, destinadas a hacer las delicias de los más golosos.
Alimentos que debe conocer:
Bizcochos
Bollos de chicharrones
Carne de cerdo ibérico
Chorizo blanco
Espárragos trigueros
Jamón de pata negra de Montánchez y Piornal
Lomo
Monuméntelas de Alcántara
Morcilla fresca
Perdiz
Perrunillas
Pimentón
Pimientos
Pimientos de la Vera
Repápalos
Salchichón
Tencas
Tomates
Torta del Casar
Truchas del Jerte
No deje de probar:
Ancas de rana rebozadas
Arroz con paloma
Asadillo
Frite extremeño
Gazpacho cacereño
Guiso de ciervo
Huevecillos
Lomo de venado
Perdices al modo de Alcántara
Pestorejo
Picadillo
Referencias bibliográficas:
o www.turiex.com
o www.wikipedia.es
o www.cacerespatrimonio.com
o www.guiarte.com/caceres/
www.spain.info
En cada región, lo que sus habitantes comen está relacionado por una parte con el tipo de actividades que realizan y los ingresos que ellas les proporcionan y por otra con el clima y los hábitos heredados de sus antecesores.
Podemos decir que hay una cocina culta, fundamentalmente la que se hacía en los conventos y en las casas de la nobleza y otra popular en la que la gente sencilla y de pocos recursos económicas cocinaba “lo que encontraba en el campo” o los productos de animales a los que criaba.
El pescado, de río.
El pescado también está presente en los fogones cacereños. En esta provincia existen numerosas formas de preparar el bacalao, pero también se puede optar por el pescado de río: las truchas del Jerte, o las tencas. Las tencas fritas son clásicas en la cocina cacereña. En cualquier caso, también hay recetas originalísimas de la gastronomía extremeña que tienen su origen en los tiempos en los que anguilas y lampreas remontaban los ríos, y que hoy se siguen usando con otros pescados.
El embutido.
Son excelentes las chacinas y las salazones del cerdo ibérico. Algunos productos que pueden saborearse son el salchichón, el chorizo blanco, la morcilla fresca... pero por encima de todo el jamón, el jamón de pata negra de Montánchez y Piornal. Un auténtico placer para los sentidos. Un placer que se hace aún mayor si estos productos se consumen acompañados de vinos de Pitarra; caldos cacereños que todavía se elaboran de forma tradicional.
El queso.
De todos los quesos españoles, el más original, el que tiene más personalidad, el que se ha convertido en un símbolo de calidad, es la Torta del Casar, que se hace con la leche de oveja y que, en un proceso de fermentación especial, produce una auténtica exquisitez, suave, sabrosa, y con tal sabor y aromas, que nunca se puede olvidar.
La repostería.
Dentro del capítulo dedicado a los dulces, en Cáceres podemos encontrarnos con una gran variedad de los mismos. Desde dulces de cuchara como los huevecillos, hasta productos de repostería clásica. Bizcochos, perrunillas, repápalos, bollos de chicharrones o monuméntelas de Alcántara son algunas de las exquisiteces, destinadas a hacer las delicias de los más golosos.
Alimentos que debe conocer:
Bizcochos
Bollos de chicharrones
Carne de cerdo ibérico
Chorizo blanco
Espárragos trigueros
Jamón de pata negra de Montánchez y Piornal
Lomo
Monuméntelas de Alcántara
Morcilla fresca
Perdiz
Perrunillas
Pimentón
Pimientos
Pimientos de la Vera
Repápalos
Salchichón
Tencas
Tomates
Torta del Casar
Truchas del Jerte
No deje de probar:
Ancas de rana rebozadas
Arroz con paloma
Asadillo
Frite extremeño
Gazpacho cacereño
Guiso de ciervo
Huevecillos
Lomo de venado
Perdices al modo de Alcántara
Pestorejo
Picadillo
Referencias bibliográficas:
o www.turiex.com
o www.wikipedia.es
o www.cacerespatrimonio.com
o www.guiarte.com/caceres/
www.spain.info
Fiestas y Tradiciones
FIESTAS Y TRADICONES
Cáceres, a pesar de ser una ciudad de tipo medio, está todo el año en fiestas.
Comienzan el 5 de enero con la Cabalgata de los Reyes Magos que recorre el eje central de la ciudad de sur a norte, hasta la Plaza Mayor. A mediados de mes, se celebra en domingo la fiesta de los santos mártires San Fabián y San Sebastián, con una romería junto a su ermita en el Paseo Alto.
El 2 de febrero se celebra la procesión de”Las Candelas” y la romería de la víspera de “San Blas”, junto a su ermita próxima a la carretera de Madrid. A finales de mes, los carnavales ponen otra vez el aire festivo.
La Semana Santa, en marzo o abril y reconocido de Interés Turístico Nacional, Cáceres se llena de personas que quieren presenciar el impresionante espectáculo, muestra de la religiosidad de un pueblo, que son las procesiones que recorren el recinto medieval. El número de visitantes se aproxima a los diez mil diarios que aprovechan estos días para recorrer el resto de la provincia que en primavera, como en otoño, muestra lo mejor de los paisajes de este paraíso natural, que es la región extremeña.
En abril se celebran las fiestas del patrón San Jorge, el día 22 con la quema de dragones y lucha de moros y cristianos para recordar la reconquista de la villa. El 23 se celebran otros actos (misa en la catedral, procesión cívica, ondear del pendón municipal, toros, etc.).
A primeros de mayo, la romería de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Montaña, que regresa a su santuario tras permanecer 10 días en la catedral.
El Festival Womad (World of Music Arts and Dance), se celebra en Cáceres desde 1992 con el objetivo fundamental de reunir a artistas y público procedentes de diversos países del mundo y disfrutar de una rica variedad de música y danza. Además, Womad es una organización solidaria al servicio de la diversidad y de la tolerancia. La particularidad y atractivo del Womad en Cáceres es la ubicación del festival y de sus talleres en el bello marco de la Ciudad Monumental, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1986. El Festival Womad es uno de los acontecimientos culturales más importantes de Extremadura y de España.
En el mes de junio tienen lugar los Festivales de Teatro de Cáceres en los que pueden verse las mejores compañías de teatro en unos escenarios incomparables como son la plaza de San Jorge y la de las Veletas.
En los meses de julio y agosto tiene lugar los “Veranos Lúdicos” y los Festivales de Folklore del Mundo, en los que el Excmo. Ayuntamiento organiza diversos actos culturales y festivos.
Los Festivales de Folklore del Mundo se vienen celebrando desde hace diecisiete años en Cáceres. Además del desfile inaugural, con pasacalles, se realizan actividades complementarias, como talleres, con el fin de acercar el folklore a la gente. Por la noche tienen lugar las actuaciones, en la plaza de toros, de los diferentes grupos, venidos de diferentes partes del mundo.
En septiembre el día de Extremadura.
En los meses de octubre y noviembre, el Patronato del Gran Teatro y del Auditorio de Cáceres, organiza el “Otoño Cultural” con variadas actuaciones musicales y teatrales.
En diciembre Cáceres está iluminado y se ve gran animación cuando llegan las Fiestas de Navidad (conciertos de villancicos, teatro para niños, etc.).
Como he dicho anteriormente, la Semana Santa está reconocida de Interés Turístico Nacional por lo que es la fiesta más importante que hace destacar a esta bonita ciudad.
La Historia.
En la ciudad de Cáceres, los actos profesionales y la fundación de Cofradías aparecen reseñadas ya en el s. XVI; éste es el caso de la Ilustre y Real Cofradía de la Santa Cruz, la más antigua de la ciudad, aunque ya existían referencias que nos hablan que en el s. XIII hubo desfiles donde los penitentes portaban antorchas.
Las primeras procesiones como hoy se conocen aparecieron por primera vez a principios del s. XX, en cuyas primeras décadas la Semana Santa de Cáceres recibió un gran impulso coincidiendo con la ocupación de la alcaldía por don José Elías Prats. Como ocurriera en otras ciudades, a partir de mediados de la década de los ochenta, la Semana Santa cacereña lograría un florecimiento que no ha dejado de existir hasta nuestros días, con la participación de los propios hermanos a la hora de sacar a hombros las imágenes de sus cofradías. En los últimos años se ha creado la unión de Cofradías.
La Fiesta.
A lo largo de una semana, la ciudad de Cáceres acoge a miles de visitantes que se acercan junto a los cacereños a contemplar una de las Semanas de Pasión más atractivas y originales de Extremadura, hecho que se da así por la coincidencia de dos factores: el religioso, con casi una docena de Cofradías bien organizadas y cada vez con más participación y el histórico-artístico, por realizarse muchos de los desfiles procesionales en el casco antiguo de esta bella ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad.
Sin duda, a la ya belleza de las imágenes que hacen procesión y a la organización de los desfiles, el hecho de que éstas entren y crucen por buena parte del barrio histórico de la ciudad, ofrece una confluencia de circunstancias muy especiales en la Semana Santa cacereña.
La Plaza Mayor, lugar de paso para la mayoría de las procesiones, es uno de los lugares más atractivos donde contemplar los pasos, que siempre tienen su mejor momento a la salida y entrada de sus respectivos templos, donde se agolpan para verlos los vecinos de las parroquias y los visitantes sabedores de estas costumbres.
El marcado ambiente medieval que las Cofradías cacereñas expresan cuando éstas desfilan por el casco histórico de la ciudad entre adarves, murallas, iglesias, palacios y conventos, tiene su máxima expresión cuando el Cristo Negro sale de la concatedral en completo silencio, para realizar su procesión de penitencia intramuros entre la enorme multitud que se congrega para verlo, recordando esta increíble escena a otras, que siglos atrás, se dieron en Semana Santa por estos mismos rincones.
Referencias Bibliográficas:
o www.wikipedia.es
o www.caceresjoven.com
o www.caceres2016.com
www.spain.info
www.camaracaceres.es/caceres/capital/fiestas/fiesta.html
Cáceres, a pesar de ser una ciudad de tipo medio, está todo el año en fiestas.
Comienzan el 5 de enero con la Cabalgata de los Reyes Magos que recorre el eje central de la ciudad de sur a norte, hasta la Plaza Mayor. A mediados de mes, se celebra en domingo la fiesta de los santos mártires San Fabián y San Sebastián, con una romería junto a su ermita en el Paseo Alto.
El 2 de febrero se celebra la procesión de”Las Candelas” y la romería de la víspera de “San Blas”, junto a su ermita próxima a la carretera de Madrid. A finales de mes, los carnavales ponen otra vez el aire festivo.
La Semana Santa, en marzo o abril y reconocido de Interés Turístico Nacional, Cáceres se llena de personas que quieren presenciar el impresionante espectáculo, muestra de la religiosidad de un pueblo, que son las procesiones que recorren el recinto medieval. El número de visitantes se aproxima a los diez mil diarios que aprovechan estos días para recorrer el resto de la provincia que en primavera, como en otoño, muestra lo mejor de los paisajes de este paraíso natural, que es la región extremeña.
En abril se celebran las fiestas del patrón San Jorge, el día 22 con la quema de dragones y lucha de moros y cristianos para recordar la reconquista de la villa. El 23 se celebran otros actos (misa en la catedral, procesión cívica, ondear del pendón municipal, toros, etc.).
A primeros de mayo, la romería de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Montaña, que regresa a su santuario tras permanecer 10 días en la catedral.
El Festival Womad (World of Music Arts and Dance), se celebra en Cáceres desde 1992 con el objetivo fundamental de reunir a artistas y público procedentes de diversos países del mundo y disfrutar de una rica variedad de música y danza. Además, Womad es una organización solidaria al servicio de la diversidad y de la tolerancia. La particularidad y atractivo del Womad en Cáceres es la ubicación del festival y de sus talleres en el bello marco de la Ciudad Monumental, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 1986. El Festival Womad es uno de los acontecimientos culturales más importantes de Extremadura y de España.
En el mes de junio tienen lugar los Festivales de Teatro de Cáceres en los que pueden verse las mejores compañías de teatro en unos escenarios incomparables como son la plaza de San Jorge y la de las Veletas.
En los meses de julio y agosto tiene lugar los “Veranos Lúdicos” y los Festivales de Folklore del Mundo, en los que el Excmo. Ayuntamiento organiza diversos actos culturales y festivos.
Los Festivales de Folklore del Mundo se vienen celebrando desde hace diecisiete años en Cáceres. Además del desfile inaugural, con pasacalles, se realizan actividades complementarias, como talleres, con el fin de acercar el folklore a la gente. Por la noche tienen lugar las actuaciones, en la plaza de toros, de los diferentes grupos, venidos de diferentes partes del mundo.
En septiembre el día de Extremadura.
En los meses de octubre y noviembre, el Patronato del Gran Teatro y del Auditorio de Cáceres, organiza el “Otoño Cultural” con variadas actuaciones musicales y teatrales.
En diciembre Cáceres está iluminado y se ve gran animación cuando llegan las Fiestas de Navidad (conciertos de villancicos, teatro para niños, etc.).
Como he dicho anteriormente, la Semana Santa está reconocida de Interés Turístico Nacional por lo que es la fiesta más importante que hace destacar a esta bonita ciudad.
La Historia.
En la ciudad de Cáceres, los actos profesionales y la fundación de Cofradías aparecen reseñadas ya en el s. XVI; éste es el caso de la Ilustre y Real Cofradía de la Santa Cruz, la más antigua de la ciudad, aunque ya existían referencias que nos hablan que en el s. XIII hubo desfiles donde los penitentes portaban antorchas.
Las primeras procesiones como hoy se conocen aparecieron por primera vez a principios del s. XX, en cuyas primeras décadas la Semana Santa de Cáceres recibió un gran impulso coincidiendo con la ocupación de la alcaldía por don José Elías Prats. Como ocurriera en otras ciudades, a partir de mediados de la década de los ochenta, la Semana Santa cacereña lograría un florecimiento que no ha dejado de existir hasta nuestros días, con la participación de los propios hermanos a la hora de sacar a hombros las imágenes de sus cofradías. En los últimos años se ha creado la unión de Cofradías.
La Fiesta.
A lo largo de una semana, la ciudad de Cáceres acoge a miles de visitantes que se acercan junto a los cacereños a contemplar una de las Semanas de Pasión más atractivas y originales de Extremadura, hecho que se da así por la coincidencia de dos factores: el religioso, con casi una docena de Cofradías bien organizadas y cada vez con más participación y el histórico-artístico, por realizarse muchos de los desfiles procesionales en el casco antiguo de esta bella ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad.
Sin duda, a la ya belleza de las imágenes que hacen procesión y a la organización de los desfiles, el hecho de que éstas entren y crucen por buena parte del barrio histórico de la ciudad, ofrece una confluencia de circunstancias muy especiales en la Semana Santa cacereña.
La Plaza Mayor, lugar de paso para la mayoría de las procesiones, es uno de los lugares más atractivos donde contemplar los pasos, que siempre tienen su mejor momento a la salida y entrada de sus respectivos templos, donde se agolpan para verlos los vecinos de las parroquias y los visitantes sabedores de estas costumbres.
El marcado ambiente medieval que las Cofradías cacereñas expresan cuando éstas desfilan por el casco histórico de la ciudad entre adarves, murallas, iglesias, palacios y conventos, tiene su máxima expresión cuando el Cristo Negro sale de la concatedral en completo silencio, para realizar su procesión de penitencia intramuros entre la enorme multitud que se congrega para verlo, recordando esta increíble escena a otras, que siglos atrás, se dieron en Semana Santa por estos mismos rincones.
Referencias Bibliográficas:
o www.wikipedia.es
o www.caceresjoven.com
o www.caceres2016.com
www.spain.info
www.camaracaceres.es/caceres/capital/fiestas/fiesta.html
Historia
HISTORIA
El conjunto urbano de Cáceres constituye un privilegiado enclave monumental que ha sabido conservar testimonios significativos de los distintos pueblos y culturas que se han asentado en su territorio. Desde los tiempos del Paleolítico Superior hasta la gran expansión urbana del siglo XX, la capital de la Alta Extremadura encierra orgullosa un rico patrimonio cultural, cuyo excelente estado de conservación propició su declaración como Monumento Nacional en 1949, y su proclamación por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1986.
La muy temprana ocupación humana de su entorno queda evidenciada en las pinturas rupestres paleolíticas de la cueva de Maltravieso. Hoy prácticamente integrada en el casco urbano, sus manos en negativo guardan el secreto de primitivos ritos de iniciación. No faltan restos del poblamiento de la Edad de los Metales, como la pequeña cueva del Conejar, conformado, igual que la anterior, en el área próxima del calerizo.
Pero los primeros vestigios de cierta entidad en Cáceres corresponden a la etapa romana. Se considera que el núcleo primitivo de la actual ciudad surgió a partir de la colonia Norba Caesarina, fundada con los veteranos de varios campamentos militares próximos hacia el año 25 a. C. por el cónsul Lucio Cornelio Balbo. De esta época nos han llegado diversas inscripciones -algunas de ellas embutidas en los muros del barrio antiguo-, piezas escultóricas y algún fragmento de la muralla, construida a caballo de los siglos III y IV d. C., y de la que aún persiste en pie la puerta oriental, conocida como Arco del Cristo.
Tras un probable paréntesis de despoblamiento y abandono de la vieja colonia romana, la ciudad cobra renovada actividad con la llegada de los árabes. La nueva población musulmana reconstruye el núcleo intramuros, y reedifica sus nuevas murallas y torres de tapial sobre los recios sillares graníticos romanos. Los restos constructivos supervivientes de esta época -buena parte de la cerca de la alcazaba y el notable aljibe del desaparecido alcázar, hoy palacio de las Veletas- pertenecen ya a la etapa almohade, y, concretamente, al último tercio del siglo XII, momento de inestabilidad política y militar a causa del amenazante avance de las tropas cristianas. Esta imponente muralla demuestra la importancia estratégica que poseía Cáceres como bastión clave en el acceso hacia la cuenca del Guadiana.
Con la definitiva Reconquista cristiana del lugar, acaecida en 1127 o 1129 tras años de numerosas contiendas, Cáceres se convierte en una villa libre de realengo, condición que mantiene hasta 1882, cuando Alfonso XII la erige en ciudad. Durante los siglos XIII y XIV diversas familias nobiliarias del norte de la península comienzan a construir sus casas solariegas dentro del recinto amurallado, sobre el sustrato musulmán, dando lugar a la arquitectura característica del casco antiguo de Cáceres: edificaciones austeras, de fuerte carácter defensivo, con paramentos lisos a base de mampostería y sillares graníticos. De finales del siglo XIV, y especialmente de las reformas, ampliaciones y nuevas construcciones efectuadas durante el XV y XVI, datan la gran mayoría de los edificios civiles y religiosos que componen el casco antiguo cacereño. Sus numerosas torres palaciegas, muchas de ellas desmochadas a mediados del siglo XV por orden de los Reyes Católicos como vergonzante castigo a las facciones aristocráticas opuestas a su causa, son un callado testigo de los conflictos nobiliarios que asolaron a la Extremadura de fines de la Edad Media.
La gran actividad constructiva de estas centurias es un claro síntoma de fuerte impulso económico, nacido de la tierra y de la conquista americana, que se traduce también en un importante crecimiento demográfico. La ciudad desborda las viejas murallas, y crea barrios extramuros en torno a la Plaza Mayor -que sustituye a la vieja plaza de Santa María en sus funciones económicas y municipales-, en el flanco occidental, y la denominada "judería", que se descuelga por el abrupto costado oriental del barrio antiguo. Se construyen también iglesias extramuros, que configuran nuevas parroquias -colaciones de Santiago y San Juan de los Ovejeros, ésta última vinculada a las actividades de la Mesta-, y palacios en torno a la Plaza Mayor, que muestran orgullosos rasgos constructivos del nuevo estilo renacentista.
Tras un siglo de profunda crisis -el XVII-, se observa una tímida recuperación durante el XVIII, momento en el que se producen algunas reformas urbanísticas, se reconstruye la entrada principal al barrio antiguo -Arco de la Estrella-, se inician algunas grandes empresas constructivas -Iglesia y colegio de la Compañía de Jesús-, y se reforman palacios, conventos y ermitas. Intentos importantes de modernización del núcleo cacereño fueron el establecimiento de la Real Audiencia a fines del siglo XVIII, o su conversión en capital de la Alta Extremadura en 1833.
Sin embargo, estas funciones administrativas no terminaron de hacer despegar a la ciudad, cuyo trazado urbano permanece prácticamente inalterado hasta finales del siglo XIX o inicios del siguiente, momento en el que se diseñan y desarrollan los primeros ensanches: calle que une la Plaza Mayor con la de San Juan, o el futuro Paseo de Cánovas. De igual modo, el descubrimiento de unos yacimientos de fosfatos en 1864 en las proximidades del núcleo urbano -Aldea Moret-, y la inauguración del ferrocarril en 1881, permiten la ampliación de la ciudad hacia el sur durante el primer tercio del siglo XX. Igualmente el palacio de la Real Audiencia y la Plaza de Toros serán sensibles focos de atracción urbana. Estas áreas de expansión permiten el desarrollo de una arquitectura pseudomodernista y de renovación de una burguesía agrícola y comercial, que marca el último momento de florecimiento constructivo de la población.
Actualmente Cáceres es un núcleo universitario y de servicios, con una creciente actividad cultural entre la que merece destacarse la celebración de festivales medievales y certámenes literarios y artísticos, consolidados a partir de su declaración como Patrimonio Mundial. Nos encontramos, en definitiva, con una ciudad que está aprendiendo a conjugar modernidad con una extraordinaria herencia histórico-artística, a ofrecer simultáneamente en un sólo recinto servicios turísticos de primera calidad, y uno de los más sugerentes y auténticos viajes al pasado del circuito monumental español.
Referencias bibliográficas:
o www.caceresturismo.net
o www.turismocaceres.org
o www.cacerespatrimonio.com
o www.guiarte.com/caceres/
o www.caceres.es
El conjunto urbano de Cáceres constituye un privilegiado enclave monumental que ha sabido conservar testimonios significativos de los distintos pueblos y culturas que se han asentado en su territorio. Desde los tiempos del Paleolítico Superior hasta la gran expansión urbana del siglo XX, la capital de la Alta Extremadura encierra orgullosa un rico patrimonio cultural, cuyo excelente estado de conservación propició su declaración como Monumento Nacional en 1949, y su proclamación por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1986.
La muy temprana ocupación humana de su entorno queda evidenciada en las pinturas rupestres paleolíticas de la cueva de Maltravieso. Hoy prácticamente integrada en el casco urbano, sus manos en negativo guardan el secreto de primitivos ritos de iniciación. No faltan restos del poblamiento de la Edad de los Metales, como la pequeña cueva del Conejar, conformado, igual que la anterior, en el área próxima del calerizo.
Pero los primeros vestigios de cierta entidad en Cáceres corresponden a la etapa romana. Se considera que el núcleo primitivo de la actual ciudad surgió a partir de la colonia Norba Caesarina, fundada con los veteranos de varios campamentos militares próximos hacia el año 25 a. C. por el cónsul Lucio Cornelio Balbo. De esta época nos han llegado diversas inscripciones -algunas de ellas embutidas en los muros del barrio antiguo-, piezas escultóricas y algún fragmento de la muralla, construida a caballo de los siglos III y IV d. C., y de la que aún persiste en pie la puerta oriental, conocida como Arco del Cristo.
Tras un probable paréntesis de despoblamiento y abandono de la vieja colonia romana, la ciudad cobra renovada actividad con la llegada de los árabes. La nueva población musulmana reconstruye el núcleo intramuros, y reedifica sus nuevas murallas y torres de tapial sobre los recios sillares graníticos romanos. Los restos constructivos supervivientes de esta época -buena parte de la cerca de la alcazaba y el notable aljibe del desaparecido alcázar, hoy palacio de las Veletas- pertenecen ya a la etapa almohade, y, concretamente, al último tercio del siglo XII, momento de inestabilidad política y militar a causa del amenazante avance de las tropas cristianas. Esta imponente muralla demuestra la importancia estratégica que poseía Cáceres como bastión clave en el acceso hacia la cuenca del Guadiana.
Con la definitiva Reconquista cristiana del lugar, acaecida en 1127 o 1129 tras años de numerosas contiendas, Cáceres se convierte en una villa libre de realengo, condición que mantiene hasta 1882, cuando Alfonso XII la erige en ciudad. Durante los siglos XIII y XIV diversas familias nobiliarias del norte de la península comienzan a construir sus casas solariegas dentro del recinto amurallado, sobre el sustrato musulmán, dando lugar a la arquitectura característica del casco antiguo de Cáceres: edificaciones austeras, de fuerte carácter defensivo, con paramentos lisos a base de mampostería y sillares graníticos. De finales del siglo XIV, y especialmente de las reformas, ampliaciones y nuevas construcciones efectuadas durante el XV y XVI, datan la gran mayoría de los edificios civiles y religiosos que componen el casco antiguo cacereño. Sus numerosas torres palaciegas, muchas de ellas desmochadas a mediados del siglo XV por orden de los Reyes Católicos como vergonzante castigo a las facciones aristocráticas opuestas a su causa, son un callado testigo de los conflictos nobiliarios que asolaron a la Extremadura de fines de la Edad Media.
La gran actividad constructiva de estas centurias es un claro síntoma de fuerte impulso económico, nacido de la tierra y de la conquista americana, que se traduce también en un importante crecimiento demográfico. La ciudad desborda las viejas murallas, y crea barrios extramuros en torno a la Plaza Mayor -que sustituye a la vieja plaza de Santa María en sus funciones económicas y municipales-, en el flanco occidental, y la denominada "judería", que se descuelga por el abrupto costado oriental del barrio antiguo. Se construyen también iglesias extramuros, que configuran nuevas parroquias -colaciones de Santiago y San Juan de los Ovejeros, ésta última vinculada a las actividades de la Mesta-, y palacios en torno a la Plaza Mayor, que muestran orgullosos rasgos constructivos del nuevo estilo renacentista.
Tras un siglo de profunda crisis -el XVII-, se observa una tímida recuperación durante el XVIII, momento en el que se producen algunas reformas urbanísticas, se reconstruye la entrada principal al barrio antiguo -Arco de la Estrella-, se inician algunas grandes empresas constructivas -Iglesia y colegio de la Compañía de Jesús-, y se reforman palacios, conventos y ermitas. Intentos importantes de modernización del núcleo cacereño fueron el establecimiento de la Real Audiencia a fines del siglo XVIII, o su conversión en capital de la Alta Extremadura en 1833.
Sin embargo, estas funciones administrativas no terminaron de hacer despegar a la ciudad, cuyo trazado urbano permanece prácticamente inalterado hasta finales del siglo XIX o inicios del siguiente, momento en el que se diseñan y desarrollan los primeros ensanches: calle que une la Plaza Mayor con la de San Juan, o el futuro Paseo de Cánovas. De igual modo, el descubrimiento de unos yacimientos de fosfatos en 1864 en las proximidades del núcleo urbano -Aldea Moret-, y la inauguración del ferrocarril en 1881, permiten la ampliación de la ciudad hacia el sur durante el primer tercio del siglo XX. Igualmente el palacio de la Real Audiencia y la Plaza de Toros serán sensibles focos de atracción urbana. Estas áreas de expansión permiten el desarrollo de una arquitectura pseudomodernista y de renovación de una burguesía agrícola y comercial, que marca el último momento de florecimiento constructivo de la población.
Actualmente Cáceres es un núcleo universitario y de servicios, con una creciente actividad cultural entre la que merece destacarse la celebración de festivales medievales y certámenes literarios y artísticos, consolidados a partir de su declaración como Patrimonio Mundial. Nos encontramos, en definitiva, con una ciudad que está aprendiendo a conjugar modernidad con una extraordinaria herencia histórico-artística, a ofrecer simultáneamente en un sólo recinto servicios turísticos de primera calidad, y uno de los más sugerentes y auténticos viajes al pasado del circuito monumental español.
Referencias bibliográficas:
o www.caceresturismo.net
o www.turismocaceres.org
o www.cacerespatrimonio.com
o www.guiarte.com/caceres/
o www.caceres.es
martes, 21 de octubre de 2008
Opinión personal sobre el blog
Hola eloy, soy fulgencio. Ya he hecho el blog y no ha sido para nada complicado.Ya iré subiendo cosas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)